Consultas | Seminarios | Quirología | Yoga | Meditación

 

Home

Trayectoria

Método Di Vito

Testimonios
Mi Proyecto

Revista Virtual

Seminarios Presenciales

Pregúntale a Javier
Libros

Meditaciones Temáticas en CD

DVD

Galería de Fotos

Contactame








Diseño Web:
ISIS DESIGN
Webmaster:
isis@mastermate.com.ar

Este sitio fue creado
el 1/07/05

 

REVISTA VIRTUAL


LOS VÓRTICES ENERGÉTICOS DEL PLANETA

 

Por Javier Di Vito ®


La tierra tiene meridianos de energía, que son análogos a las líneas en el cuerpo con los que trabajan los acupunturistas. Por todo el planeta hay lugares que se encuentran sobre vórtices de energía telúrica –llamadas líneas terrestres- que responden a una energía más galáctica o de alguna manera más conectada con el Universo. En Argentina tenemos uno en Capilla del Monte, en el Cerro Uritorco. En estos vórtices o lugares de poder la Tierra responde a las corrientes de energía planetaria y sirven como un puente para activar la conciencia personal y planetaria.

El planeta es un organismo vivo, es una extensión de nuestro propio organismo y sus vórtices están tan activos como nuestros centros sutiles -llamados chakras- el planeta al igual que nosotros exhala frecuencias de energía sutil que podemos usar en nuestro beneficio. Si nuestro cuerpo está afectado por un desequilibrio podemos visitar estas áreas de energía del planeta que son generadores naturales de iones negativos, donde rápidamente nos sentiremos mejor.

Las montañas, las selvas, las cascadas de agua o el mar son fuentes inagotables de iones negativos, fuente de toda vitalidad. La sola conexión de nuestros pies sobre la tierra, de las manos en el suelo rugoso de la naturaleza o la inmersión en aguas naturales son importantes conductores de energía donde el cuerpo descarga el exceso de electricidad estática que tanto afecta a nuestro sistema nervioso. La Tierra está plagada de estos centros magnéticos, algunos de los cuales los hombres han levantado templos y han dejado marcas, símbolos o piedras delicadamente trabajadas cómo símbolo de reverencia y adoración a la vibración palpada en ese punto geográfico.

Deberíamos regalarnos la posibilidad de visitar un vórtice por lo menos una vez al año para cargar energía. No estamos al margen de la luna, de las mareas y los elementos. Cada tanto nuestro cuerpo necesita un quantum de energía extra y ésta puede incorporarse a nuestro cuerpo tan sólo sentándonos un rato bajo las estrellas o sencillamente participando de un atardecer en el mar. En esos lugares nos exponemos a una suerte de energía que no tarda en expandir nuestro campo perceptivo, un campo que normalmente se halla reducido por nuestra habitual tendencia de darle la espalda a todo lo natural.



Por Javier Di Vito ®Se autoriza reproducir esta nota solo citando la fuente.

INFORMES Tel: 54-011 4542-2352 / Contacto: consultas@javierdivito.com