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el 1/07/05

 

LAS ENSEÑANZAS METAFÍSICAS DEL MAESTRO JESÚS


El significado metafísico del PADRE NUESTRO
Comentarios de Javier Di Vito.

 

El PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
Y perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos
a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en tentación,
más líbranos del mal;
Porque tuyo es el reino,
el poder,
y la gloria, ahora y por siempre. Amén.

El Padre Nuestro es la enseñanza de Jesús más citada y conocida. Es sin duda la oración más importante de toda Iglesia Cristiana y el punto de conexión de cualquier Iglesia y cualquier persona que decida seguir el camino transitado por Jesús. Lamentablemente muchas personas repiten sus oraciones mecánicamente; rezan automáticamente sin tener una idea exacta de lo que están diciendo, caen en una “repetición vana” justamente lo que Jesús deseaba que no incurriésemos.

Fue compuesta metafísicamente por Jesús para que no pueda ser desvirtuada y pasara a través de los siglos inalterada. La primera cosa que notamos para entender que Jesús ordenó esta oración metafísicamente es que la divide en siete cláusulas. El siete es un número sagrado en todas las disciplinas esotéricas y escuelas de misterio, simboliza el alma del Ser individual, está asociado astrológicamente con Neptuno, el planeta que otorga el vuelo místico y la meditación o el retiro espiritual, de hecho Dios descansó el séptimo día.

Analicemos la primera:

Padre nuestro

En está primera cláusula Jesús establece nuestra relación entre nosotros y la Fuente Primordial o Dios. El afirma que Dios, Suprema Inteligencia, Energía, Tao, Sabiduría Universal o como quiera concibamos a la Energía Superior es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos. Esta declaración significa que lo que nosotros tenemos no son sino “apariencias” de defectos, porque en un nivel espiritual o metafísico somos perfectos, porque los hijos de Dios están hechos a semejanza de su Padre; De tal palo tal astilla, de tal padre tal, hijo, esto es una Ley inmutable ¿Puede una tomatera producir naranjas?, así pues, Dios es Espíritu, Inteligencia, Armonía Perfecta, Sabiduría, Belleza, Bondad, salud y amor; lógicamente si el hombre es su hijo participa de esta naturaleza y comparte todos sus atributos Divinos.

Cuando conocemos esta verdad, de que somos de naturaleza “Divina” aprendemos a tomar todo lo demás como una ilusión, una apariencia como dice la metafísica, sabemos que más allá de la ilusión de lo físico y material, nuestro Ser Real o espiritual es perfecto, por lo tanto no puede enfermarse, no puede morir, ni envejecer, ni pecar, ni cambiar; Es vida en abundancia y esa es nuestra naturaleza verdadera, la mía, la tuya y la de todos los seres humanos. No es que el ser humano sea Dios, pero es una parte...así como una gota de agua no es el océano, pero lleva dentro de sí la información de su naturaleza.

Somos Dioses asustados afirmó alguien por allí, tal vez la causa fundamental de todas nuestras miserias sea el desconocimiento de nuestra naturaleza real, lo que causa lógicamente temor y miedo. El miedo es la plaga de la humanidad, de hecho yo creo que la gente no muere ni de cáncer, ni de sida sino de miedo.

Notemos también que al decir Padre Nuestro Jesús declara de una vez que todos somos hermanos de un mismo Padre, y estamos hermanados en el ser más allá de toda división humana y que no hay Hindúes, Ni católicos, ni Judíos, ni ateos, ni Argentinos, ni Chinos, ni Suecos, ni Mexicanos, ni Ingleses ya que para el Padre somos todos iguales; En este reconocimiento de hermandad aflora nuestra fraternidad y nuestra responsabilidad para con ella.

Los rechazados, los moribundos, los solitarios, los que perdieron la fe, los adictos a sustancias o personas...todos aquellos que han perdido la luz interior ya sea por problemas espirituales o materiales...todos ellos esperan de nuestra fraternidad, de nuestra sonrisa, de nuestra palabra, de nuestra mano. Si les volvemos la espalda porque no cuadran con nuestras “etiquetas humanas”, es como si estamos faltando a nuestro deber como hermanos y a un hermano siempre se le debe abrir el corazón, pueden estar cerca o lejos, puede ser un hermano de sangre o no, hasta puede estar en otra familia u otra comunidad, en otro país y hasta en el mundo todo. Somos en verdad miembros de una gran familia llamada humanidad y no reconocerlo es seguir atrapado en el juego del ego, en la maya y la ilusión de las formas y la separatividad. Después de leer está cláusula entendí porqué mis maestros metafísicos me decían, Javier lo que pienses y pidas para ti, piénsalo también para los demás, porque todos somos uno en el Espíritu y esa es la forma más efectiva de dar, eso es fraternidad, eso es conocer los principios espirituales, la Ley del Bumerang, el bien que deseo y hago siempre se me devuelve, aún siete veces más y esto también vale para el mal o los actos negativos que nos mantienen esclavizados en la oscuridad y la ignorancia.

que estás en los cielos,

Después de concientizarnos como hermanos espirituales, se expone la ley de causa y efecto, se explica que Dios está en el cielo y el hombre la Tierra, porque Dios es el principio causal y el hombre es el efecto, la mente es la causa y la tierra la manifestación, Dios es el mundo de las causas y la tierra el mundo fenoménico, causa y efecto, materia y energía, mundo manifiesto y mundo inmanifiesto, lo sutil y lo concreto. Tal vez el mismo simbolismo de la cruz nos recuerde este principio como es arriba es abajo, como es la mente es el cuerpo, como es el cielo es la tierra, como sea la magnitud de la causa será la magnitud de la manifestación.




Javier Di Vito, Derechos reservados copyright Diciembre 2005.


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